viernes, 6 de febrero de 2015

Sin esperar



... y sin esperar se quedó aislado en el tiempo, sabiendo que siempre quiso salir, pero no tenía el coraje suficiente. Siempre sintiendo su piel ajena a lo que lo rodeaba, respiraba pensando que él quería nadar, que no estaba hecho de barro, ni quería esperar, seguir esperando el esperar.
Y entendió por que fumaba, no por escapar, ni por sentirse en la corriente caliente, fumaba por encontrarse perdido entre tanto olor a concreto, tantas verdades prendidas fuego, oliendo a humedad, a mentira. Sentía que era un número más, gritando por romper filas ...

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